¡ADIÓS A LOS CALCETINES QUE HUELEN MAL!

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Es sorprendente cómo cada uno de nosotros es diferente de las otras personas: a pesar de que compartimos las mismas características físicas, hay detalles que cambian de una persona a otra. Por ejemplo, no todos tienen el mismo tipo de pelo o de piel: algunos tienen una piel más sensible que otros y pueden no tolerar un producto cosmético particular que es bueno para otras personas, o los que tienen un pelo fuerte o, por el contrario, más débil y con una tendencia a caer.
Lo mismo pasa para la intensidad de sudoración: algunos sudan poco incluso después de un paseo bajo el sol abrasador y otros, en cambio, empiezan a sudar aunque sólo dando la vuelta de la esquina. Como resultado, incluso el olor emanado cambia ya que hay personas que, sudando más, al final del día tienen un olor menos agradable.

Relacionado con el sudor hay otro problema que afecta a las personas que sudan más: el mal olor que, una vez quitados los zapatos, sale de los pies. Es más que comprensible: desde cuando salimos por la mañana hasta que volvemos a casa por la tarde, los pies se ven obligados dentro de los zapatos y como resultado es inevitable que después de un día por aquí y por allá, finalmente nos regalen esta desagradable sorpresa.

Y allí estábamos, entonces, con una montaña de calcetines malolientes listos para lavar, secar y re-utilizar… en un ciclo sin fin que nos acompaña todos los días. Especialmente los calcetines, sobre todo si no vivimos solos y debemos dedicarnos a la ropa de toda la familia, son uno de los elementos que aumentan nuestra pila de ropa para lavar, dejando que nos pasamos el tiempo y utilizamos esfuerzos que en lugar podríamos dedicara a las actividades más agradables. SIGUE A PÁGINA 2>

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About Redacción

Redacción
Licenciada en literatura, apasionada y curiosa. Ha vivido en tres países diferentes, le encanta escribir y viajar.