EL ETERNO ENCANTO DE LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS

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Los restos arqueológicos son los objetos documentales, descubiertos después de una excavación, que ayudan a reconstruir eventos, costumbres y tradiciones de una época histórica particular. Por lo tanto, son depositarios de un encanto particular que los hace muy interesante no sólo a los ojos de los estudiosos, sino también a los curiosos. La tierra, en el tiempo, con la sucesión de las civilizaciones, se ha enriquecido de “tesoros”, o sea con pruebas materiales, capaces de evocar épocas anteriores. Por otra parte, es precisamente esta la tarea de la arqueología: el estudio de las civilizaciones y culturas humanas del pasado a través de los testimonios de restos (materiales, artes, etc.) recuperados a través de excavaciones. Por lo tanto, se puede mencionar con razón entre las ciencias históricas puesto que reconstruye la sociedad del pasado a través de un análisis exhaustivo de sus manifestaciones materiales. La arqueología nació durante el Humanismo, un período en el que se desarrolló un interés particular por la época clásica griega-romana. Fundador de esta disciplina fue el humanista Ciriaco d’Ancona, que, con el fin de descubrir el pasado glorioso de Roma y Grecia se dedicó al estudio metódico de numerosos sitios arqueológicos, haciendo reproducciones gráficas e informes de sus reconstrucciones del pasado. Hoy en día la arqueología, gracias a las nuevas tecnologías (pensemos, por ejemplo, al método de datación por radiocarbono), ha logrado hacer grandes pasos que contribuyen significativamente a ampliar los conocimientos de la disciplina histórica. Veamos a continuación algunos de los restos arqueológicos sacado a la luz que fueron capaces de contarnos particulares increíbles de la edad pasada: desde la reconstrucción utilizando el ADN de las aves de Moa, pasando por la Puerta del Sol de Bolivia, hasta la ciudad sumergida de Yonaguni.

1 – Aves MOA: reconstruidos con el ADN

Las aves Moa, una raza extinta, poblaron Nueva Zelanda hasta el siglo XVI. Su aspecto no era muy diferente a lo de un avestruz; sin embargo eran más altos de 3 metros y podrían alcanzar un peso de hasta 250 kg. Algunos estudiosos creen que este tipo de ave fue exterminada por los Maoríes, población nativa de Polinesia. En el siglo XX, un grupo de investigadores australianos ha encontrado una garra que pertenecía a los Moa: gracias a este descubrimiento ha sido posible gracias al ADN, una reconstrucción muy fiel de estas aves fascinantes, que se convirtieron en carne de cañón para los navegantes del Pacífico.

2 – El templo de Sacsayhuaman en Perú

Este monumento fue construido por la población Inca con una serie de bloques de piedra, perfectamente encajados entre ellos, con superficie lisa y con las esquinas redondeadas. Sin embargo, todavía no está claro cómo fue posible que los constructores de la época, con los pocos recursos que tenían disponibles, lograron obtener una construcción similar. El templo de Saksaywaman, que es largo unos 360 metros, estaba equipado con puertas, túneles y torres de defensa.

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Redacción
Licenciada en literatura, apasionada y curiosa. Ha vivido en tres países diferentes, le encanta escribir y viajar.