TRUCOS PARA BLANQUEAR LA ROPA

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Para blanquear la ropa no es necesario recurrir a los detergentes del supermercado y a todas las sustancias químicas contenidas en ellos: a menudo se puede alcanzar el mismo resultado con  remedios naturales. Merece la pena conocerlos, pues, para afrontar un problema común a muchos: la ropa blanca que, con el pasar del tiempo, asumen un color amarillo perdiendo su tonalidad cromática original.

A menudo, este fenómeno pasa por culpa de la sudoración, pero muchas otras veces es sencillamente el fruto de un procedimiento de lavado no correcto y no adecuado. Se puede decir adiós, pues, a los productos blanqueadores de origen industrial y sobre todo a todas las sustancias químicas agresivas que los caracterizan: en casa se pueden preparar simples pero eficaces remedios que permiten devolver el brillo a nuestra ropa y permitir que dure aún más.

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El primer truco preve, por ejemplo, utilizar la acción combinada de la sal, del limón y del detergente: es necesario tener, en particular, una cucharita de sal, igual a 10 gramos, dos litros de agua, un cuarto de taza de detergente, igual a 60 gramos y tres limones. En primer lugar se pome el agua a hervir, poliendo, luego, los otros ingredientes.

Una vez apagado el fuego, dentro de la mezcla que se obtiene hace falta poner el vestido que se desea tratar: para que la operación sea eficaz es oportuno dejarlo en remojo unos cuarenta minutos. Transcurrido este tiempo, se aclara la ropa con mucha agua, para luego dejarla al sol para que se seque.

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Otra mezcla interesante es la de agua oxigenada y detergente: una solución que es recomendada, sobre todo, para los tejidos delicados y para los jerseyes de lana. Lo importante, en cambio, es que el detergente sea de buena calidad, para tener la seguridad de no perjudicar la prenda.

Hay necesidad de un cuarto de taza de agua oxigenada, dos litros de agua y un cuarto de taza de detergente para la ropa delicada. Después de haber diluido el detergente en el agua, se une al compuesto con agua oxigenada: luego, se pone dentro del agua la prenda, dejándola en remojo durante unos treinta minutos antes de aclararla.

 

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No todos saben, luego, que también la leche fría puede ser útil para blanquear los vestidos amarillentos, pero sobre todo las sábanas, las fundas y los manteles: no sólo la leche es capaz de penetrar dentro del tejido, eliminando la suciedad y removiendo las manchas, pero también es  un excelente suavizante. El remojo puede ser también repetido más de una vez, sin tener miedo a que las prendas se arruinen.

Continuando con la reseña de los ingredientes naturales de que se puede tener confianza para mejorar el aspecto de los vestidos, merece la pena mencionar el vinagre de vino blanco: como la leche, elimina las manchas y, además, tiene un excelente efecto suavizante. El vinagre no tiene que ser utilizado al natural, sino diluido en un poco de agua, teniendo en cuenta que por cada parte de vinagre son necesarias ocho partes de agua.

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Otra combinación extraordinaria es la que tenemos entre el limón y el bicarbonato de sodio, cuya unión puede crear a una solución que permite a los vestidos quitarse ese aspecto gastado que los caracteriza después de algunos años. El bicarbonato debe ser esparcido sobre las manchas, que luego deben ser frotadas con un limón cortado a la mitad.

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Las rebanadas de limón pueden ser también utilizadas solas, ya que este ingrediente tiene propiedades limpiadoras importantes. Se toma un limón, se corta en rebanadas y se mete en un barreño con un litro de agua: luego, se sumerge la prenda a tratar, para luego lavarla en la lavadora.

Finalmente, los últimos dos productos que se aconseja tomar en consideración para este objetivo son el amoniaco y el agua oxigenada: como se puede bien intuir, si les mezcláis, dan vida a una solución fuesto, más fuerte con respecto a aquellas vistas antes, a que hace falta recurrir para limpiar la suciedad más obstinada.

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About Redacción

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Licenciada en literatura, apasionada y curiosa. Ha vivido en tres países diferentes, le encanta escribir y viajar.